Beneficios de la normativa PSD2 de pagos y open banking

La directiva de Servicios de Pago de la Unión Europea, que comenzó a implementarse en septiembre de 2019, entrará en pleno vigor este 31 de diciembre de 2020. Además de abrir y regular el mercado de los pagos electrónicos, la normativa busca reforzar la seguridad, ampliar la competencia e incentivar la innovación. Te explicamos sus beneficios para la empresa y el consumidor.

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by Susana Andrade

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¿Has oído hablar de la  PSD2? Son las siglas de Payment Service Directive 2 o la  Segunda Directiva de Servicios de Pago de la Unión Europea. Se trata de una nueva normativa que busca reforzar la seguridad de las operaciones online, así como abrir y regular el mercado de pagos electrónicos, ampliando la competencia e incentivando la innovación.

 

Heredera de la primera directiva de servicios de pago de 2007, la PSD2 busca unificar el sistema de pagos electrónicos entre países y proveedores de la UE. Promulgada por la Comisión Europea en 2013, comenzó a  implementarse en septiembre de 2019 en cuanto al establecimiento de nuevos requerimientos de seguridad. Terminará de activarse este 31 de diciembre de 2020 al cumplirse todos los pasos del llamado open banking.

 

¿En qué consiste la PSD2?

La normativa europea contempla dos aspectos principales. En primer lugar, refuerza la seguridad de los pagos electrónicos en la UE, a través de un marco regulatorio único para los pagos móviles y online. En segundo lugar, abre y regula el acceso a los datos bancarios del consumidor por parte de terceros, tales como bancos, compañías de fintech o, incluso, gigantes tecnológicos como Facebook, Apple, Google o Amazon.

 

Para ello define dos nuevas figuras. Por un lado están los proveedores de servicios de inicio de pagos (PISP- Payment Initiation Services Provider), que establecen la conexión entre comercio y banco, al realizarse una compra online. Por otro, los proveedores servicios de información sobre cuentas (AISP – Account Information Services Provider), que, con la previa autorización del consumidor, pueden agrupar en una sola plataforma toda la información financiera de las diferentes cuentas que tenga el usuario.

 

Con la entrada de estos nuevos actores, el espíritu de la normativa es aumentar la competencia e incentivar la innovación y el desarrollo de nuevos productos y servicios. El objetivo final es dinamizar el sector de pagos electrónicos de manera que el consumidor tenga más opciones para escoger, a precios más competitivos y ajustados a sus requerimientos.

 

Veamos en detalle los beneficios.

 

Mayor seguridad y garantías

El primer objetivo de la PSD2 es ofrecer mayor seguridad y garantías en las operaciones electrónicas, incluidas las realizadas a través de un dispositivo móvil. Para reducir el fraude, la normativa dictaminó la implantación de sistemas de autentificación reforzada o en dos pasos, obligatorios desde septiembre de 2019.

 

A la hora de validar una operación, estos sistemas de doble autenticación verifican la identidad de quién está realizando la compra o transacción mediante al menos dos de los siguientes factores o métodos:

 

  • Elemento conocido: algo que sólo conozca el usuario como un número PIN o contraseña.
  • Elemento poseído: algo que tenga el usuario, como un móvil cuya posesión queda demostrada por la recepción de un SMS; o una tarjeta o dispositivo cuya posesión quede demostrada mediante el escaneo de un código QR.
  • Elemento inherente: algo que sea parte del usuario, como una huella dactilar, iris o reconocimiento facial, ya comunes en los dispositivos móviles.

 

De esta manera, desde septiembre de 2019 lo habitual es que, al hacer una compra u otra operación electrónica, los usuarios tengamos que identificarnos no sólo con nuestro DNI o nombre de usuario y clave de acceso. Para completar cualquier transacción, lo más común es que nos pidan también un código de confirmación, que recibimos en nuestro móvil por SMS, o una notificación integrada en la aplicación del banco.

 

La normativa también introdujo un cambio importante para limitar la responsabilidad del consumidor ante fraudes o transacciones no autorizadas. En el caso de sufrir alguna operación fraudulenta, el usuario sólo tendrá que hacerse cargo de un máximo de 50€ (antes era 150€). A partir de esa cifra, el proveedor tendrá que hacerse cargo del importe defraudado.

 

Agilidad en las compras online

La normativa PSD2 busca igualmente dar mayor agilidad a la experiencia de compra. En ese sentido, elimina las antiguas pasarelas externas de pago. Si antes en una compra debían intervenir el comercio, el proveedor de pagos electrónicos, la compañía de la tarjeta (VISA, Mastercard) y el banco, ahora sólo hace falta la conexión entre el comercio y el banco.

 

Esta conexión directa entre el comercio y la entidad financiera puede realizarse en una misma web. Los proveedores de servicios de pago (PISP) facilitan la transacción integrando la funcionalidad mediante las llamadas API (interfaz de programación de aplicaciones en abierto). Permiten así el pago de forma segura y sin salir del entorno donde se inició la operación.

 

Con esta nueva dinámica, el usuario podrá autorizar a cualquier comercio -incluso Facebook, Apple, Amazon o Google- el cobro de una compra de forma inmediata. Además, el sistema permite realizar compras electrónicas sin necesidad de una tarjeta de crédito o débito, ya que el pago se puede efectuar como una simple transferencia, incluso entre particulares.

 

Innovación y nuevos servicios de valor agregado

Estimular la innovación y el desarrollo de nuevos servicios, a través del llamado open banking, es el último objetivo de la normativa europea. Para ello, la directiva PSD2 abre el mercado financiero a terceros, estableciendo que los bancos pongan a disposición del usuario toda su información bancaria.

 

Si así lo deseamos, como consumidores ahora podremos dar acceso a los Proveedores de Servicios de Información sobre Cuentas (AISP), con el fin de ver todos nuestros datos financieros consolidados en un único lugar. Así seremos capaces de consultar desde una sola web o app cada uno de los gastos, ingresos y saldos de las distintas cuentas que tengamos abiertas, independientemente de que estén en una o varias entidades financieras.

 

Tanto los bancos tradicionales como las nuevas empresas de fintech pueden ser ahora un AISP. Con nuestra autorización, funcionan como agregadores, permitiéndonos tener una visión global de las cuentas abiertas.

 

Asimismo, nos pueden ofrecer servicios financieros, facilitándonos analizar y gestionar mejor nuestros gastos, conocer nuestros patrones de consumo, saber si estamos pagando demasiado en una determinada cosa, o recibir recomendaciones para optimizar las finanzas a partir de nuestra situación real.

 

Estas ventajas también aplican al sector corporativo. Entidades bancarias y empresas de fintech podrán ahora ofrecer, por ejemplo, servicios de gestión de múltiples cuentas empresariales, administración integrada de caja y efectivo, acumulación de fondos y gestión de liquidez, así como simuladores de balances y P&L para todas las cuentas de una empresa.

 

Igualmente podrán aprovechar los datos de las diferentes cuentas corporativas e instrumentos financieros, para mejorar la calificación de riesgo en cuanto a préstamos u ofrecer servicios a medida, con beneficios como:

 

  • Mejores condiciones de financiamiento e inversión: Al poder acceder a la información de un cliente, tanto los bancos como las empresas de fintech serán capaces de ofrecer condiciones de financiación o inversión óptimas y sin tener que solicitar documentación adicional.
  • Mejor asesoramiento y servicios de valor agregado: Mediante el estudio de la actividad financiera, estas entidades pueden anticiparse a las necesidades y ofrecer productos o servicios personalizados, según el perfil real de sus potenciales clientes.

 

Written by Susana Andrade

agosto 13, 2020

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